Akasha es el nombre de la reina de los condenados o madre de los vampiros, en las Crónicas vampíricas, de Anne Rice. Esta vampiresa de 6000 años de antigüedad (nacida en Uruk, actual Iraq) permanece junto a su esposo Enkhil momificada bajo una de las grandes pirámides de Egipto. Ambos son vigilados por Marius.

Akasha permanece allí hasta que las andanzas de Lestat consiguen llamarle la atención y despierta para unir a Lestat a su plan de exterminar a todos los hombres del planeta, ya que según ella, y basandose en los registros históricos, los hombres son los culpables de todas las guerras y desdichas del mundo. Pretende dejar enjaulado un hombre cada diez mujeres, con el único fin de usarlo para reproducir la especie. Sus planes son truncados por las Hermanas Pelirrojas, dos vampiras gemelas llamadas Mekare y Maharet, que llevan a cabo una antigua profecía pronunciada por la misma Mekare miles de años atrás.

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